Intensivos de inglés y deporte: el camino para optar a una beca en Estados Unidos

Postulantes deben tener habilidades físicas, pero también rendir pruebas para certificar su manejo del idioma y el equivalente estadounidense a la PSU. El proceso puede costar hasta $4 millones.

Fuente: El Mercurio

Ser bueno en la cancha es solo uno de los factores en la ecuación que puede hacer que un joven chileno consiga una beca deportiva en Estados Unidos. El camino es tan complejo, que hay empresas que asesoran a quienes desean iniciar este proceso, que tampoco es barato.

Dieter Wunder, fundador y CEO de One Sports -programa chileno que ofrece servicios de apoyo y ha enviado a unos 300 jóvenes a universidades estadounidenses-, explica que aún con un beneficio que cubra el 90% de los estudios, los padres deben desembolsar cerca de US$ 4 mil al año. Sin embargo, afirma, es menos de lo que gastarían en Chile: “Estamos hablando de pagar allá entre siete y ocho millones de pesos por (mantener) la vida de un hijo en cuatro años”.

Cazatalentos

Wunder detalla que hay distintas formas para que los jóvenes lleguen a sus servicios. Algunos son estudiantes con pasión por el deporte e interés por irse a Estados Unidos, o jugadores profesionales de ligas juveniles. Otros han sido reclutados por expertos de la compañía, que observan atentamente las competencias del deporte escolar.

En paralelo al rendimiento físico, los postulantes deben trabajar en el ámbito académico. Wunder afirma que los planteles consideran las notas entre 1° y 4° medio, el resultado en el TOEFL (Test of English as a Foreign Language, que acredita el manejo del inglés) y el puntaje obtenido en el SAT, equivalente a la PSU; ambas pruebas se pueden rendir varias veces al año en Chile, vía web.

Cuatro años de asesoría pueden costar unos $3 millones y las clases intensivas de fútbol, hasta $280 mil al mes. Para las familias más vulnerables tienen un sistema que les permite pagar un precio acorde a su presupuesto.

Es un proceso extenso, complejo y costoso, pero Wunder asegura que puede ser el salto a una carrera olímpica: “Si ves el medallero de las últimas Olimpíadas en Río de Janeiro, por país, y luego por universidades de Estados Unidos, Stanford estaría en el séptimo lugar, sobre Japón, Australia y Brasil, considerando las medallas de alumnos y exalumnos”.

Hoy, dos de los jóvenes que pasaron por One Sports -Pablo Jara e Ivo Cerda, que estuvieron en Colo Colo y la UC, respectivamente- juegan profesionalmente en Estados Unidos. “En la tercera división, pero es profesional”, destaca Wunder.

Una experiencia internacional

Sports Academy también está en el rubro, fundada por los exdeportistas Daniel Tobar y Robinson Gamonal -quienes trabajan con Ignacio López y Ariel Leporati, ambos exfutbolistas-, y ha enviado a más de 200 deportistas.

Tobar reafirma que tanto las notas como la capacidad deportiva son relevantes, ya que pueden permitir complementar dos becas distintas.

Estima que en un año y medio de preparación -incluyendo clases, envío de documentos y todo tipo de gastos-, una familia puede gastar hasta $4 millones. Una suma importante, pero que, según el extenista profesional, significa un futuro distinto: “La experiencia que van a tener allá de jugar, estar solos, lavarse la ropa, entrenar a las 6 AM… Están invirtiendo en todo eso, en que sus hijos tendrán una visión que acá no van a tener”.

Al igual que One Sports, la empresa tiene contacto directo con entrenadores estadounidenses. Tobar explica que les envían información y videos de sus alumnos para mostrarles su desempeño, o incluso los traen a Chile para que los vean jugar.

Aunque el rubro aún es pequeño, Tobar advierte que ha sabido de estafas que se han generado a raíz de la promesa de ayudar a los jóvenes a conseguir una beca: “El proceso es súper engorroso, se hacen varias etapas, y muchas veces te prometen el cielo, la Tierra y la Luna, y hay muchas cosas que no se hacen”.

Recomienda a las familias investigar bien antes de optar por un servicio. “Hay que tener cuidado, porque de repente juegan con las expectativas y los sueños de las familias”, dice.

Evidencia