Impacto de las Neurociencias en el aula

http://www.revistadeeducacion.cl/revista_pdf/reveduc_379/index.html#14

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en su informe de febrero de 2017 aborda la importancia de la neurociencia y sus implicancias en el conocimiento pedagógico de los profesores. Para tratar en profundidad este tema, Revista de Educación conversó con la neuróloga Judy Willis y la Doctora en Educación Tracey Tokuhama, participantes del Seminario “Neurociencias aplicadas al aula”, organizado recientemente por Seminarium Certificación Educación.

“CIENCIA DE LA MENTE, EL CEREBRO Y LA EDUCACIÓN”

Tracey Tokuhama cuenta que este nombre surgió en 2001 de la mano de la Sociedad Internacional de Mente, Cerebro y Educación, formada por expertos de Francia, Japón, EE.UU., Alemania, Inglaterra, Holanda y Canadá. Pero realmente tomó forma en la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard, que creó la maestría en “Mente, Cerebro y Educación” (MCE) en 2004.

¿Estamos frente a una nueva ciencia? La experta está convencida que sí, pues es el resultado de la combinación de distintos elementos que, a su vez, forman parte de otras tres ciencias: la Neurociencia, la Psicología y las Ciencias Educativas (pedagogía y didáctica). “Todas ellas estudian cómo aprende la gente, pero los únicos a los que les importa cómo enseñar es a ‘Mente, Cerebro, Educación’, que corresponde al cruce de todas ellas. Obviamente a las Ciencias Educativas eso también le interesa, pero no es capaz por sí sola de resolver todos los problemas en esa área. Por eso nutrir la profesión docente con información de las otras ciencias es válido”, señala.

Y agrega: “La ciencia MCE busca demostrar cómo el cuerpo colectivo de la evidencia de los tres campos (educación, neurociencia y psicología) apoya la intervención pedagógica. Es el ‘nuevo’ aprendizaje basado en el cerebro”.

LA FORMACIÓN DOCENTE DESDE LA PERSPECTIVA DEL MCE

1. Debe ser ordenada, pues el problema actual en cuanto a desarrollo profesional es que los profesores asisten a cualquier capacitación sin considerar ninguna jerarquía conceptual acerca de qué es más o menos importante.

2. Basada en actitudes y aptitudes. Hay actitudes fundamentales que debe tener cualquier docente. Por ejemplo, creer que la inteligencia es fluida, no algo fijo; que el docente es el factor más importante en el aula gracias al contagio social y su influencia en la motivación de los alumnos; que la evaluación debe ser utilizada como una herramienta de enseñanza, no de castigo. También hay aptitudes fundamentales que están relacionadas al cerebro, la enseñanza y la evaluación, las que deben ser cultivadas a lo largo de la carrera de cada docente.

3. Debe contemplar tres elementos fundamentales:

a) Despejar los mitos en el ámbito de las neurociencias (ver recuadro Nº 1).

b) Conocer y aplicar el conocimiento básico del cerebro que tiene que ver con los seis principios del MCE:

(1) los cerebros son tan únicos como los rostros; (2) el cerebro de cada individuo está preparado de manera diferente para aprender diversas tareas; (3) el aprendizaje nuevo está influenciado por experiencias previas; (4) el cerebro cambia constantemente por la experiencia; (5) el cerebro es plástico, es decir, la neuroplasticidad existe a lo largo de toda la vida; (6) y no hay aprendizaje nuevo sin alguna forma de memoria y atención.

c) Conocer y aplicar los 21 Postulados del MCE

“Estos tres puntos son importantes desde el comienzo porque hay que profundizarlos a lo largo de la carrera docente, en especial la parte actitudinal”, afirma la académica. “Es relativamente fácil enseñar una nueva metodología o actividad de clases, pero la formulación de actitudes y valores toma mucho más tiempo, reflexión y trabajo, por ende se debe comenzar temprano en la carrera de uno y continuar en su desarrollo a lo largo de la profesionalización del docente”.

 

EL ESTRÉS AFECTA EL APRENDIZAJE

Judy Willis, neuróloga, se ha dedicado de lleno a investigar y entender cómo el estrés y las emociones negativas bloquean el funcionamiento del cerebro. Y ha puesto énfasis en que tanto los estudiantes como los docentes conozcan cómo ocurre este proceso. Un hecho que vale la pena resaltar es que ella asistió a la UCLA School of Medicine, donde se tituló de médico. Luego, estudió neurología, especialidad que ejerció por 10 años. Y posteriormente, regresó a la universidad para obtener su título de docente y una maestría en Educación en la Universidad de California, Santa Bárbara.

“Pasé del problema del estrés al entendimiento de por qué ocurría eso y así pude ayudar a los profesores a conocer el valor de un aprendizaje más feliz”. Explica que cuando una persona capta información a través de los sentidos (al leer o escuchar algo, por ejemplo), ésta ingresa al área inferior del cerebro y debe viajar hacia el área de la corteza prefrontal. Pero para llegar allá debe atravesar la “amígdala”, que es una estructura sensible a las emociones. Frente a emociones negativas como miedo, ansiedad o aburrimiento, el filtro de la amígdala toma excesiva cantidad de nutrientes y de oxígeno disponible en el cerebro, y eso pone al cerebro en modo de supervivencia, bloqueando la entrada de nueva información en la corteza prefrontal”.

La buena noticia es que los profesores pueden ayudar a sus alumnos a evitar que las emociones negativas bloqueen sus cerebros. Para ello, recomienda: propiciar un clima positivo, que proporcione a los alumnos seguridad y confianza; ayudarlos a que aprendan a mantener el control y la calma; y aplicar estrategias instruccionales para comprometerlos a todos, manteniéndolos en un nivel de aprendizaje que no sea frustrante, pero que a la vez sea desafiante.

“El cerebro humano no está diseñado para esforzarse, sino para conservar sus recursos. Los profesores deben entender que no es que los estudiantes sean flojos o tontos por no trabajar duro en algunos asuntos, sino que su cerebro simplemente está programado para no esforzarse. Necesitan saber que es parte de su trabajo como pedagogos el utilizar la curiosidad que tienen los niños, el crear proyectos o descubrimientos, para que los temas de estudio para ellos sean relevantes -asegura-.

Fuente: Revista Reveduc